Cuando estás aparcando y de pronto te viene un listillo y se mete en tu plaza es algo que, desde luego, te deja con un mosqueo de mil narices. Así que en este caso una venganza, muy dulce, fue la que hizo esta persona, que lo acabó dejando encerrado por haberle quitado el sitio.
Claro está, que eso no podemos hacerlo todos.
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