Apostaría a que más de una vez te has tirado a la piscina y, queriendo o sin querer, has salido del agua con la barriga algo más roja de lo normal por haberla estampado contra el agua al caer. Pues imagínate lo que se debe sentir al pegar un planchazo como este desde 38 metros de altura. Por suerte, este individuo sólo sufrió algunos daños leves.
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